Escrito por Estefanía Asensio

El año pasado estuve viajando sola dos meses por el sudeste asiático después de soñarlo durante años. Era la primera vez que pisaba esa parte del continente y, como es normal, aprendí unas cuantas lecciones para no caer en algunos errores para una segunda vez. A veces se trata de inexperiencia o simplemente de torpezas que aprendes con el tiempo. En otra ocasiones, sin embargo, el desconocer el lugar hace que a veces te veas envuelto en una forma de viajar que no va contigo, como sentirte partícipe de un modo de hacer las cosas que no cuadra con tu forma de pensar o que se opone a aquello en lo que crees. Ahora, a pocas semanas de volver al Sudeste de Asia, he querido repasar lo que me gustaría mejorar y lo que no quiero volver a repetir. Esta es la lista de cosas que no volveré a hacer en el sudeste asiático. ¡Quizás te sirvan para no caer en el error ni una primera vez!


1) Plantearme ir a un (cualquier) campo de elefantes

Cuando estuve en el norte de Chiang Mai quería vivir la experiencia de visitar un campo de elefantes en el que realmente cuidasen a los animales, así que intenté reservar una entrada para ir al único lugar en el que sabía a ciencia cierta que tratan bien a los animales: el Elephant Nature Camp.

Como iba a quedarme una semana en la ciudad, pensé que tenía tiempo suficiente para reservar con antelación pero… ERROR, es imposible conseguir una entrada a menos que reserves 2 o 3 semanas antes. Así que como no había investigado mucho más que sobre este campo de elefantes, decidí intentar buscar algún otro con menos renombre en el que también tuviesen el mismo cuidado de los animales.

Miré opiniones en internet, pregunté a Tailandeses y a otros viajeros y me fijé en uno llamado Elephant Jungle Sanctuary que tenía muy buena pinta y parecía ocuparse bien de los elefantes. Sus opiniones en internet eran muy positivas y la dueña del hostel en el que me alojaba me explicó que el dueño era amigo suyo y que sabía que hacían un buen trabajo. Miré las actividades y me convencieron bastante : dar de comer a los elefantes, jugar con ellos, bañarlos y cepillarlos. En ningún momento los montábamos y las actividades me parecían del todo inocentes, así que me decidí a reservar.

Ese mismo día fui a conocer todo el centro de Chiang Mai y vi cientos de agencias de turismo que ofertaban la misma experiencia con elefantes. Algunos incluían montarlos y otros darles de comer y bañarlos. Había varios tours en el mismo día, así que, ¿cuántas veces se bañaba y se cepillaba a los animales? Me pareció todo tan explotado y tan artificial que empecé a dudar si ir o no. Por la noche, cuando llegué a mi hostel, coincidí con Bobbi, una mujer canadiense que viajaba con su hijo y que justamente volvía de visitar el Elephant Jungle Sanctuary. Le pregunté cómo había sido y si creía que era un buen lugar para los elefantes, a lo que me respondió enseguida que era un lugar horrible y que lo último que hacían era tratarlos bien. Me enseñó varios vídeos en los gritaban muy mal a los elefantes, en los que los forzaban a meterse en el agua y donde decenas de turistas alrederedor empezaban a salpicarlos como locos con el agua.

Y entonces me di cuenta de que había caído en la misma trampa que muchas otras personas: creer que cepillar y bañar a los elefantes no forma parte de un circo y no supone alterar su habitat natural para forzarlos a hacer las mismas actividades día tras día con el único fin de hacernos unas bonitas fotos con ellos. En resumidas cuentas: ponemos el grito en el cielo cuando se trata de montar elefantes y ni siquiera nos paramos a pensar en todas las demás cosas que suponen un maltrato hacia ellos.

Cuando decidí no visitar el Elephant Jungle Sanctuary ni ninguno de los muchos otros campos de elefantes que se jactan de cuidarlos, volví a entrar en la web del único y verdadero campo de elefantes, eché un vistazo a las actividades que ofertaban y ahí entendí toda la diferencia : visitar el Elephant Nature Camp no altera en el habitat natural de los animales. La única actividad que se permite hacer es caminar al lado de los elefantes a medida que cambian de lugar y darles de comer.

Soy consciente de que es un tema muy polémico y no quiero juzgar a nadie. Sólo quiero dar mi opinión sobre el tema. Decide tú mismo qué es lo correcto.

Si quieres ver un poco de lo que yo te hablo y juzgar por ti mismo, aquí te dejo el vídeo que grabó Bobbi:


2) Ir sin un diccionario (…o google translator)

No he encontrado tanta incomunicación como en Vietnam en ninguno de mis viajes. Hablar con alguien en inglés es una tarea muy difícil, por mucho que te encuentres en las zonas turísticas. Durante mi estancia en Hanoi, al norte del país, decidí ir a conocer Sapa, una ciudad de arrozales cerca de la frontera con China, así que después de mucho comparar compré un ticket de tren por internet con una de las muchas compañías que ofertan el trayecto. JAMÁS me ha resultado tan difícil encontrar el andén de mi tren. La incomunicación es tanta que ni siquiera el personal de tren de la estación de tren entendía cuando les decía la palabra « train » ! Ingenua de mi, creí que por llevar la hoja de mi reserva y preguntar por el tren iba a ser más que suficiente… Como ya llevaba una semana en el país decidí ir con tiempo, y menos mal, porque tardé más de una hora para encontrar mi andén.

Si viajas solo o sola más te vale no perderte porque aunque vas a encontrar a gente muy amable dispuesta a ayudarte no van a entender ni papa de adónde quieres ir. Eso también me pasó a mi en varias ocasiones en el país, como cuando me perdí a unos cuantos quilómetros de la Bahía de Halong (el autobús que me llevaba hasta allí me abandonó a 10km del lugar, pero esa es otra historia), así que empecé a caminar y encontré varios restaurantes en los que pregunté por « Halong Bay » y nadie supo indicarme hacia dónde ir. Resultado : 1h30 caminando bajo el sol hasta que una buena mujer en moto me recogió sin pedirme nada a cambio y con su móvil buscó un diccionario online con el que comunicarse conmigo para saber a dónde quería llegar.

Así que, si quieres que no te pase como a mí, descárgate un buen traductor offline, consigue una tarjeta SIM con la que poder conectarte a internet para tener acceso a google translator o pregunta a algún vietnamita que SÍ hable inglés que te ayude a escribir algunas frases básicas en una hoja.

Sólo Dios sabe lo que me costó llegar a Sapa…

 3) Subirme a un autobús de transporte local… si tengo prisa.

Además de ser más económico, me encanta tomar los transportes con la gente local y experimentar lo que es el día a día de la gente. En Tailandia tomé el tren local que va de Bangkok a Ayyuthaya en 1h30 por apenas un par de euros y fue una experiencia fantástica, pero la cosa cambia cuando tienes prisa. Créeme, si es el caso, lo último que vas a querer hacer es subirte a uno de estos. Eso fue lo que me pasó a mí cuando decidí no esperar el siguiente autobús turístico que iba directo a la Bahía de Halong y tomar el local que iba parando a cada tramo para recoger gente en cualquier carretera. Sabía que tardaría más pero no imaginé hasta qué punto. Resultado: casi el doble del tiempo del viaje y toda la mañana perdida. La próxima os aseguro que no lo pienso dos veces…

Sí, al final lo conseguí y la recompensa hasta mereció la pena pues conseguí visitar la bahía en un barco con muy poca gente y sin casi nadie alrededor, pero… ¡vaya mañanita que pasé!

4) Ir a (demasiadas) zonas turísticas

En mi caso Tailandia fue una gran decepción. Aunque algo ya me decía que era un país que no iba a llenarme, no imaginaba hasta qué punto las principales ciudades estaban explotadas y masificadas. Sé que hay mucha gente que adora Tailandia y que incluso se ha quedado a vivir allí, pero mi experiencia fue muy negativa. Le encontré algunos encantos, pero me fui con una sensación de vacío que no me apetece volver a repetir. El día que pise de nuevo Tailandia será para perderme por las zonas más remotas y desconocidas en las que encontrar algo (a mi parecer) de verdad, porque no me apetece volver a entrar al Gran Palacio de Bangkok, ni a los templos de Chiang Rai, ni las playas del sur. Estoy de acuerdo en el que hay playas cristalinas preciosas, pero el entorno en el que se encuentran es tan desolador que a mí personalmente me resulta muy difícil disfrutar al 100% de ellas. Y lo mismo me ha pasado con el resto de lugares que he visitado en este primer viaje a Tailandia. Aún así, sigo queriendo descubrir la verdadera Tailandia, esa que está ya muy alejada del turismo. Así que si a ti te apetece vivir algo más verdadero no te aconsejes que te acerques mucho a los lugares que salen en las guías…

Ejemplos de cosas que NO me apetece volver a ver:

¿Una niña como reclamo turístico en Chiang Mai? No, gracias…
¿Miles de turistas en cada recoveco del Palacio Real de Bangkok? Nop…
¿Turistas tostándose al sol aprovechándose del trabajo inclemente de otros? Tampoco…

5) No dejar (demasiado) margen a la improvisación

El tour que hice por el sudeste asiático no fue muy planificado. Lo único que me limitada (aparte del tiempo) era el hecho de haber decidido comprar un billete de avión/bus de salida del país en el que entraba por exigencias de las fronteras. Más allá de eso, tenía la ruta organizada con antelación pero me había dejado un margen entre las ciudades que iba a visitar para acortar mi viaje en caso de que no me emocionase el lugar o bien para alargarlo si me gustaba tanto como para quedarme más tiempo. Y eso es lo que hice cuando llegué a Bagán. A pesar de ser un lugar pequeño y fácilmente abarcable en un par de días, es tan maravilloso y fascinante que logré alargarlo un poquito pero me faltaron un buen puñado de días para dedicarle. Por ello, en mi próximo viaje quiero dejar mucho más margen a la improvisación y no preocuparme tanto por el billete de salida. Así que ahora estoy a punto de empezar mi segundo tour (¡en breve os cuento dónde me voy!) quiero una ruta mucho más flexible que me permita viajar a mis anchas improvisando qué me apetece ver sin límites de tiempo y, estoy segura, ¡el viaje va a ser mucho más interesante!

Me entraron unas ganas irrefrenables de cambiar todo mi plan de viaje para quedarme para siempre en este lugar… ¡Aún no sé por qué no lo hice!

 


¿Y tú, hay que algo que no quieras volver a repetir o algo que hayas aprendido para hacerlo mejor la siguiente vez?

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